20080220

El triunfo de la belleza, de Joseph Roth


"Si el amor, como dice el proverbio, vuelve ciegos a todos los hombres corrientes, cuánto más a los escogidos, a los nobles". Joseph Roth

Joseph Roth (Brody, 1894 – París, 1939) sin duda es uno de los más celebres escritores entreguerras. Tomó el pulso de la decadencia de los Habsburgo y sus consecuencias, así como el éxodo de los judíos de la Europa Central hacia Occidente, y lo trasladó a la literatura. Una significativa muestra —desarrollada en los tiempos de la caida del imperio austrohúngaro, en el que el exhibicionismo del baile es un paliativo para la sociedad europea confungida— se aprecia en "El triunfo de la belleza" (Acantilado, 2003), un relato breve —escrito en París en 1934— donde Skowronnek, ginecólogo de un popular balneario en cuyas aguas termales las mujeres han de ir a curar sus afecciones de la matriz, la esterilidad y la histeria, cuenta a un viejo amigo escritor la historia de un joven diplomático enamorado hasta el tuétano de su esposa inglesa (Gwendolín), quien ha de conducirlo a la tumba valiéndose de los artilugios de una falsa enfermedad. Las mujeres encuentran su alivio en este lugar más gracias a la ayuda de ciertos hombres, "vigorosos y sedientos de amor", que acuden puntualmente, "como algunas aves migratorias", temporada tras temporada, que por la convicción de los efectos maravillosos de sus aguas. La obra —traducida al español por Berta Vias Mahou—, da cuenta de la potencia sin adornos, clara y directa de la que Roth se vale para trastocar las virtudes de la mujer. Y aun cuando es insoslayable la carga misógina y hasta homosexual del personaje (Skowronnek) impresa en el relato, no deja de ser un compendio socarrón donde, como el título lo señala, la belleza femenina es la continua fascinación donde los hombres han de caer vencidos. “He dejado de compadecer a los maridos de las mujeres enfermas. No se puede asistir a los incurables. Al que quiere suicidarse, es imposible salvarlo. Los maridos de ciertas mujeres enfermas son suicidas incurables”, le dice Skowronnek a su amigo (el narrador) antes de comenzar a contarle la historia. Otras obras que vale la pena leer de Roth y de las cuales pronto subiré las reseñas son: "Job", "Hotel Savoy" y "La leyenda del santo bebedor", ésta sería la última que escribiera, antes de morir víctima de alcoholismo. Más sobre Joseph Roth aquí.

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